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El intento del sector privado por organizar una subasta de energía eléctrica, después de que el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) cancelara el más reciente ejercicio gubernamental de este tipo, no logró concretarse. Bravos Energía, una compañía de reciente creación y dirigida por Jeff Pavlovic, un ex funcionario de la Secretaría de Energía (Sener), anunció en junio de 2019 un nueva subasta eléctrica con carácter exclusivamente privado: el ejercicio proponía convocar a empresas generadoras y compradoras de energía , que en ese momento no encontraban en el mercado una oferta atractiva para la adquisición de electricidad. El proyecto, que se vislumbró en su momento como una posibilidad para las empresas privadas que habían visto esfumada su oportunidad de aumentar su participación en el mercado mexicano, fue cancelado por Bravos Energía.

En un comunicado, fechado en octubre pasado, la empresa informó su decisión de cancelar el proceso, dejando abierta la posibilidad de retomar el ejercicio en un futuro cuando surja un “escenario propicio para retomar la operación de los concursos eléctricos”. La subasta pareció atraer el interés de compañías privadas que habían participado en los primeros ejercicios gubernamentales o que se habían inscrito en la cuarta subasta de largo plazo cancelada por la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador a inicios de 2019, apenas unos meses después de que inició su gobierno. Hasta diciembre pasado, la que estaba próxima a convertirse en la primera subasta eléctrica privada en el país, ya había convocado a más de 70 compañías nacionales e internacionales, según contó Pavlovic en una entrevista concedida el año pasado. El proceso de fallo estaba planeado para febrero o marzo de 2020. El objetivo de Bravos Energía era generar cerca de 30 millones de dólares anuales en intercambios de electricidad entre privados. “El ambiente generado por las circunstancias actuales a nivel mundial y, particularmente, en nuestro país, dificulta la posibilidad de tener una visión clara sobre la trayectoria y velocidad del desarrollo de los diversos sectores económicos del país, entre ellos, el sector eléctrico (…). Consideramos que la situación actual no es favorable para tomar las decisiones de largo plazo que serían necesarias para concretar el Concurso Eléctrico de Largo Plazo 2019”, dice el documento al que Expansión tuvo acceso. En el texto la compañía mexicana no especifica cuáles son las razones que la llevaron a cancelar el proceso. Bravos Energía fue consultada al respecto, pero hasta la publicación de este artículo no ofreció respuesta. La experiencia de Pavlovic no jugó como uno de los factores que llevaron a la cancelación del proceso. El CEO de Bravos Energía es un veterano del sector y uno de los arquitectos originales de las subastas eléctricas promovidas en el anterior sexenio, bajo los lineamientos de la reforma energética, y que buscaba aumentar la competencia en el mercado de generación eléctrica. Fuentes del sector cercanas al proceso explicaron que, si bien la pandemia de coronavirus impactó en los planes de Bravos Energía, fue la falta de certeza jurídica generada por los últimos cambios del actual gobierno federal en el mercado eléctrico la que terminó por orillar a la compañía a cancelar su proceso y a otras empresas del sector a desistir de participar en éste. Si bien no existía un impedimento legal para que Bravos Energía llevara a cabo su subasta, la administración actual nunca mostró un agrado por el proyecto diseñado desde el sector privado. En febrero de este año, el Cenace, el operador del mercado eléctrico, publicó en un documento que desconocería los contratos entre participantes privados que no formaran parte de las transacciones de compra y venta reconocidas en la Ley de la Industria Eléctrica (LIE). Pero Pavlovic aseguraba que la advertencia del Cenace no representaba un obstáculo para el nuevo negocio de Bravos Energía. “Las medidas que tomó (el gobierno federal) desde el acuerdo del Cenace, la política de confiabilidad, con todo y que ya hay muchos amparos, sí generó incertidumbre. (Las empresas dudaban) de si los proyectos que iban a meter en realidad iban a despachar (energía) y que en unos meses no hubiera nuevos cambios que hicieran que se cayeran los contratos”, explicó una fuente. Desde abril pasado, ya en medio de la emergencia sanitaria por coronavirus, el mercado eléctrico ha vivido una serie de cambios bruscos promovidos desde el gobierno federal. En dicho mes, el Cenace publicó un acuerdo que suspendía las pruebas críticas necesarias para que nuevas centrales entrarán al mercado. En mayo, la Sener dio a conocer la nueva política de confiabilidad que favorecía a la Comisión Federal de Electricidad, y en julio publicó el Programa Sectorial de Energía que plantea la alineación de los órganos reguladores y una serie de acciones para aumentar el uso de combustibles fósiles, como combustóleo.

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