entrevista al conductor del ano 2020 alberto crescenti la seguridad en los autos tiene que venir de serie

entrevista al conductor del ano 2020 alberto crescenti la seguridad en los autos tiene que venir de serie Texto de Carlos Cristófalo

El 17 de abril, cuando los argentinos recién comenzábamos a comprender cómo la pandemia del Coronavirus marcaría a este 2020, un choque a 90 km/h paralizó a todo el país: un auto que no respetó las sirenas de una caravana de ambulancias impactó de costado contra la pick-up en la que viajaba de acompañante el doctor Alberto Crescenti.

“¡Justo ahora!”, pensó medio país. En realidad, nadie quiere que nunca le pase nada a un tipo como Crescenti. Pero ese “justo ahora” sintetizó el clima que todos comenzábamos a vivir: una pandemia protagonizada por un virus nuevo, sin cura, ni tratamiento ni -por aquél entonces- vacuna a la vista. Y este doctor, precisamente, es la clase de persona que todos deseábamos tener de nuestro lado, “justo ahora”.

El susto duró poco: Crescenti -que viajaba de acompañante y recibió el golpe más fuerte del choque lateral- se bajó apenas con unos cortes en un brazo. “Me salvaron los airbags y, sobre todo, las barras de protección laterales que tienen los autos modernos en las puertas”.

Ahora estamos en diciembre, la pandemia sigue golpeando en todo el mundo, pero ya sabemos bastante más sobre ella. Sabemos cómo cuidarnos. Sabemos que -tarde o temprano- habrá vacuna. Y sabemos que algún día vamos a poder dar por terminada esta pesadilla.

Este es el momento que Autoblog eligió para entrevistar y homenajear a Alberto Crescenti, director del Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME), que atiende en la ciudad de Buenos Aires y alrededores.

Días atrás, Crescenti realizó un homenaje a los choferes de ambulancias y pilotos de los helicópteros del SAME. Su capacidad, entrenamiento y organización para intervenir en casos de emergencia les valió el reconocimiento internacional: “El otro día hablé con unos colegas de Israel, que me contaron sobre un sistema de emergencias que pusieron en marcha allá. Las palabras que usaron para describirlo fue el mejor elogio de toda mi carrera: ‘Es como el SAME de ustedes’, me dijeron”.

Entre pilotos y choferes, en el SAME hay muchos conductores. Y todos ellos trabajan bajo las órdenes de este médico emergentólogo de 67 años: el conductor de conductores de este 2020.

-¿Qué balance realiza de este 2020 tan particular?
-Podemos decir que el trabajo con esta pandemia todavía no terminó, pero estamos un poquito más tranquilos que al comienzo, porque tenemos más experiencia y sabemos cómo actuar. Cuando hablamos de los conductores del SAME podemos comenzar mencionando a los pilotos de helicópteros, que conforman un equipo pionero en América del Sur. Es un equipo que tuvo un trabajo muy intenso este año y donde debo destacar la colaboración de Modena Air, que nos está permitiendo volar de manera gratuita sus helicópteros desde hace ya un año y medio. Esto nos permitió configurar las aeronaves con todos los equipamientos necesarios para que operen como Terapias Intensivas en Vuelo. Este escuadrón tuvo su bautismo de fuego en la llamada Tragedia de Once de 2012. Y ellos lograron -gracias a que cruzan la ciudad de Buenos Aires de Norte a Sur y de Este a Oeste, en apenas cuatro minutos- que muchos de los heridos de ese choque ferroviario hoy puedan caminar. Una demora en la atención hubiera implicado amputaciones en sus miembros.

-¿En qué momento tomaron conciencia de que la pandemia del Coronavirus iba a exigir el máximo del equipo del SAME en este 2020?
-Nosotros siempre estamos muy atentos a las noticias de todo el mundo y ya por febrero tomamos conciencia de que íbamos a tener que jugar fuerte en esta crisis. Instalamos cámaras de amonio cuaternario para desinfección y aprovechamos otras tecnologías que ya veníamos utilizando, como las luces ultravioletas, que ya usábamos como bactericida en las ambulancias desde el 2017. Al final, terminamos siendo una especie de pioneros en muchas de las medidas que tomamos. Eso nos permitió estar listos para trasladar a 5.700 pacientes Covid positivos este año. Y todo se hizo con un esfuerzo físico enorme por parte del equipo: un médico que se coloca uno de estos trajes de astronauta -que ya todos nos acostumbramos a ver todos los días- pierde entre un kilo y un kilo y medio de peso cada vez que lo usa. Son equipos pesados, incómodos y tremendamente calurosos. Y en el medio de esa dificultad, hay que desalojar por ejemplo a un geriátrico completo, hablarles con cariño y consideración a los abuelos, charlar con los familiares, llevar adelante la tarea de desactivar un foco de contagio para un grupo de riesgo importante. Ese es nuestro mayor orgullo: estar en la primera línea de la pandemia con un equipo profesional y organizado, que está siempre listo para intervenir.

-Y a eso hay que sumarle el trabajo cotidiano habitual, porque a pesar de la pandemia siguieron existiendo las otras emergencias habituales que atiende el SAME, ¿verdad?
-Sí, porque a pesar de la cuarentena y la pandemia, entre marzo y diciembre atendimos en la ciudad 5.700 colisiones vehiculares, 2.600 atropellados y 4.700 colisiones de motos, que arrojan un total de 8.422 incidentes viales durante un año que tuvo varios meses donde prácticamente no hubo gente en la calle. El 2020, además del año de la pandemia del Coronavirus, fue el año de la pandemia de los choques y vuelcos.

-¿Por qué cree que se dio este fenómeno de choques y vuelcos?
-La cosa es así. Cuando un paciente sale de Terapia Intensiva y se quiere bajar de la cama por primera vez, prácticamente tiene que volver a aprender a pararse y caminar. Lo mismo ocurre cuando uno pasa un tiempo sin manejar. Todos tuvieron que volver a aprender cosas básicas del manejo como son las distancias de frenado, el reflejo de resolver una situación con un golpe de vista y la capacidad de reaccionar ante una maniobra de emergencia. Además, como argentinos, todos sabemos que somos muy poco proclives a respetar las normas más básicas. Tenemos que aprender cosas tan sencillas como que los semáforos tienen sólo dos colores: rojo y verde. El amarillo no existe. Y de madrugada muchos manejan como si no existiera ningún color. Es una cuestión de educación, algo que se debería enseñar como materia indispensable desde la escuela.

-¿Con la educación alcanzaría a resolver el problema?
-Sería un muy buen primer paso, pero no alcanza. El auto, además, tiene que estar en buenas condiciones de funcionamiento. Todos los días vemos por las calles que eso no se cumple. Y todo eso tiene que venir acompañado por un sistema de control y sanción. Si la máxima es de 120 km/h, bueno: el que viaje a 150, al llegar al peaje, se le retiene la licencia de conducir por un mes. Fíjese que ni siquiera estoy hablando de multarlo, porque muchos sienten que las multas son baratas. Tienen que recibir una sanción ejemplar: secuestro del auto y la licencia por un mes.

-¿Qué equipamientos incorporaron durante la pandemia para mejorar el trabajo de los vehículos del SAME?
-Lo más importante fue poder inaugurar nuestra nueva Central Operativa, que nos permite realizar el seguimiento en tiempo real de cada unidad. Además, gracias a que ahora también tenemos acceso a las imágenes de las cámaras de seguridad y tránsito de la Ciudad de Buenos Aires, podemos saber bien qué ocurrió incluso antes de llegar al lugar de los hechos. Esas cámaras también permiten que los cuerpos médicos intervengan y asistan a las víctimas a la distancia, mediante telemedicina.

-Por las cuarentenas y la mayor cantidad de actividades al aire libre, este año también se produjo un boom de ventas de bicicletas. ¿Se comienza a notar eso en las estadísticas de incidentes viales?
-Ese es otro tema que se debería resolver con educación. En la calle, la prioridad de paso no la determina el tamaño del vehículo. Es un conflicto y una convivencia que se debe resolver desde las dos partes. El automovilista debe saber que el ciclista es más débil y tiene prioridad de paso. Y el ciclista debe saber que, por más que tenga prioridad, no está autorizado a hacer lo que quiera en la calle. Debe respetar los semáforos y señales de tránsito. ¿Cómo se resuelve esa convivencia? Haciendo maniobras más lentas y consensuadas. El apuro es la causa de la mayoría de los incidentes. Argentina no es el único país del mundo donde los automovilistas y ciclistas deben convivir en la misma vía pública. Ocurre en todo el planeta, pero no hay tantos choques como acá. En Buenos Aires hemos visto incluso casos de colisiones entre bicicletas. Entonces, algo no funciona. Es un tema de educación. Esa educación y respeto también la pedimos para la gente de nuestro equipo: no ataquen a los integrantes del SAME, no apedreen nuestras ambulancias, nosotros estamos para atender emergencias, no pertenecemos a ningún color político. Hay que desterrar esas conductas de la sociedad.

-El 17 de abril le tocó a usted protagonizar uno de esos incidentes viales, cuando viajaba de acompañante en un móvil del SAME. ¿Qué recuerda de ese choque?
-Éramos una caravana de tres móviles, cada uno activando siete tonos de sirena. Avanzábamos por la Avenida Entre Ríos con los 21 tonos de sirena y en un cruce de calle salió de atrás de un colectivo un auto que circulaba a 90 km/h. Lo único que alcancé a ver fue un reflejo. Y le dije al chofer: “¡Nos pega!”.

-¿Y cómo reaccionó en ese momento del impacto?
-El impacto fue de mi lado. Y lo que hice fue relajarme. Me relajé lo máximo posible, que es lo indicado en estos casos. No siempre se tiene el tiempo ni la conciencia para hacerlo, pero un cuerpo rígido y tensionado sufre mucho más un impacto de ese tipo que un cuerpo relajado. Terminé con el cuerpo lleno de vidrios y con un corte en el brazo, pero me bajé caminando. Lo que me salvó fue el móvil, sus airbags laterales, los airbags de cortina y el airbag frontal. También me salvaron las barras de protección laterales que los autos modernos tienen en las puertas. El impacto del otro auto desplazó la camioneta unos metros, nos fue llevando hacia la vereda y terminamos chocando de frente con otro auto que estaba estacionado. Todo lo que fue la seguridad pasiva del vehículo (airbags, cinturones, apoyacabezas y barras de puerta), pero también la seguridad activa (frenos ABS y control de estabilidad) nos protegieron del impacto, porque la camioneta ni siquiera tuvo la tendencia de volcar, que es lo que muchas veces ocurre en estos casos.

-¿Qué hizo después del choque?
-Primero me quedé quieto y esperé a que me sacaran. Traté de comportarme como un buen paciente, sin hacer lío. Después fui a la fábrica de Ford en Pacheco. El móvil era una pick-up Ranger y quise ir a la fábrica a agradecerles a todos los operarios que producen este vehículo. Si yo hubiese estado viajando en otro móvil, no podría contar el cuento. Nací de nuevo. Conocer a los operarios fue un momento muy emocionante. Nos donaron máscaras de protección, que producen en la fábrica desde que empezó la pandemia, y me entregaron también en préstamo una nueva Ranger 0km, que tiene aún más equipamiento de seguridad que la anterior: Frenado Autónomo de Emergencia y varias otras asistencias a la conducción. Además, el presidente de Ford Argentina me regaló un autito que me encanta: una réplica en escala del Ford Mustang. Visitarlos para agradecerles fue lo que correspondía, en mi opinión.

-Además de ser conductor de conductores, ¿a usted también le gustan los autos?
-Sí, por supuesto. Me encantan los autos y me encanta manejar. Tuve la suerte de recorrer manejando buena parte de la Argentina. Los vehículos que más uso en mi trabajo son la Ford Ranger y las Ford Transit de unidades de catástrofe. Son autos durables y muy seguros, eso lo pude confirmar (se ríe). Después tengo mi interés por los autos clásicos, algún día me daré el gusto de tener un 403 con techo corredizo, un 33 Quadrifoglio o un 190 E.

-Y usted, como conductor, ¿qué consejo les daría a los automovilistas?
-En primer lugar, pisar el freno. Frenar ante cualquier duda o situación de riesgo. Después habrá tiempo para pensar. Pero lo primero es pisar el freno. Hace 40 años que conduzco y el choque de abril fue mi primer incidente vial. Por suerte, mis hijos también aprendieron a manejar muy bien. Y todos en mi familia y en mi equipo de trabajo manejamos siempre con la misma consigna: no queremos que ninguna ambulancia nos tenga que venir a socorrer. No queremos ser la próxima víctima. Alcohol cero y sustancias cero cuando se maneja. Si vamos a salir de fiesta, hay que elegir viajar en taxi o nombrar a un conductor designado. Sabemos muy bien que un segundo de demora en la reacción es la diferencia entre estar vivo y una tragedia.

-Usted, que experimentó en carne propia la ventaja de estar protegido por los dispositivos de seguridad de los autos modernos, en caso de que le dieran el poder para decidir: ¿qué elementos de seguridad recomendaría que fueran obligatorios en los autos que se venden en la Argentina?
-Los cinturones de seguridad con pretensionadores, los apoyacabezas a la altura de las cejas (que es lo que corresponde para proteger el macizo craneal), las barras de impacto laterales y los siete airbags, son fundamentales. Todos estos dispositivos deberían venir de serie y no deberían encarecer el vehículo. Nunca falta el que dice “yo manejo bien, no necesito todo eso” y a ellos les respondo: muchas veces atendimos casos de conductores que se desvanecieron al volante y provocaron una tragedia impactando contra otros automovilistas. Estoy seguro de que esos otros conductores eran muy buenos. Pero nadie está preparado para enfrentarse a un auto fuera de control. Ahí es donde los dispositivos de seguridad salvan vidas. Después está el diseño de las carrocerías. Hasta hace unos años, nos encontrábamos con fracturas terribles en personas que eran atropelladas. Hoy los autos están diseñados de manera que el peatón ruede sobre el vehículo, causándole muchas menos heridas graves en caso de atropello. ¿Puedo seguir pidiendo cosas?

-Sí, claro. Nosotros en Autoblog siempre pedimos más, pero no tenemos la llegada de Alberto Crescenti. ¿Quiere aprovechar la oportunidad para despacharse?
-Acá les voy a hablar a las automotrices como conductor, como usuario de vehículos. Los autos cero kilómetro ya es hora de que vengan de serie con frenos a disco en las cuatro ruedas y ESP. Con el ABS sólo ya no alcanza. Los frenos, además de tener antibloqueo, deben ser buenos y potentes. Y el control de estabilidad es fundamental, porque evita que el conductor pierda el control ante una maniobra de emergencia. Yo he desistido de comprar algunos autos en el pasado justamente porque no tenían ESP. No me vengan con frenos de campana u otras soluciones para abaratar costos. Esas son cosas de la época de la Colonia. ¿Puedo pedir más?

-El blogcito es todo suyo, Doctor.
-¡El alcahuete de marcha atrás! Algo tan básico como una alarma que avise a los peatones que el conductor engranó la reversa. Una distracción puede causar una tragedia y esa alarma puede salvar muchas vidas. Todos estos dispositivos deberían venir de serie. La seguridad en los autos debe venir de serie.

-Lo que ocurre a veces es que esos dispositivos se incluyen para los principales mercados y después los autos llegan acá con mucha menor protección, ¿lo sabía?
-Lo sé, pasa mucho con las tecnologías modernas de seguridad, como el Frenado Autónomo de Emergencia. Y, sin ir a cosas tan sofisticadas como esos radares, también ocurre con los botiquines de primeros auxilios.

-¿Qué pasa con los botiquines?
-Pasa que las automotrices y las empresas que venden botiquines tienen que actualizarse. No puede ser que un botiquín moderno siga trayendo sólo curitas y mertiolate. ¡Eso no sirve para nada! Un botiquín de primeros auxilios sólo sirve si trae tres cosas: gasas, vendas y manta térmica.

-Las gasas y vendas se comprenden, ¿pero por qué es tan importante la manta térmica?
-Cuando hay un herido en la vía pública, la manta térmica es fundamental, porque previene a la víctima de lo que llamamos el Shock Hipovolémico: es una pérdida de temperatura muy acelerada, que en cuestión de minutos puede poner en riesgo la vida de una persona. Se lo explico más sencillo: una persona que está perdiendo sangre, corre más riesgo de morirse por el Shock Hipovolémico que por las propias heridas. El cuerpo humano reacciona muy mal ante la pérdida de temperatura. No importa si es un día de 35 grados de calor: una persona con traumatismos múltiples debe ser protegida con una manta térmica para evitar que pierda temperatura. Eso lo tenemos que grabar a fuego: el ser humano no soporta la hipotermia, puede ser mortal en pocos minutos. ¿Está claro? El mertiolate no se usa más. No sirve para nada. En el botiquín, siempre: gasas, vendas y manta térmica. Después, por supuesto, el chaleco reflectivo, el matafuegos y la baliza. ¡Basta de curitas y mertiolate! Por eso es tan importante la educación desde la escuela primaria: con una gasa y una venda se puede hacer una compresión. Después es sólo cuestión de proteger a la víctima con la manta térmica. Eso nos dará el tiempo necesario esperar a la ambulancia.

-Por todo esto que nos cuenta y por la manera en que conduce a todo el equipo del SAME en este 2020 tan difícil, desde Autoblog queremos entregarle el título de “Conductor del Año”. ¿Con quién le gustaría compartir este reconocimiento?
-Gracias, y por supuesto que quiero compartirlo con todos los choferes y pilotos del SAME, con quienes nos une un lema: “Mística y Muñeca”.

-¿Qué significa eso?
-La mística es la que nos une y la que nos permite llevar adelante nuestro trabajo con el mayor compromiso, de la manera más profesional.

-¿Y lo de “muñeca”?
-Y muñeca, bueno… porque no es nada fácil manejar por nuestras calles.

Entrevista de C.C.

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entrevista al conductor del ano 2020 alberto crescenti la seguridad en los autos tiene que venir de serie 1 La entrevista de Autoblog con Alberto Crescenti fue vía Zoom. Atrás, la colección de autitos y ambulancias que decoran su oficina.

entrevista al conductor del ano 2020 alberto crescenti la seguridad en los autos tiene que venir de serie 2 Así quedó la Ford Ranger en la que viajaba Crescenti, tras el choque del 17 de abril (ver video abajo).

entrevista al conductor del ano 2020 alberto crescenti la seguridad en los autos tiene que venir de serie 3 Crescenti en la fábrica de Ford Argentina. Fue a agradecer a los operarios por la protección que le brindó el vehículo y retiró en préstamo una nueva Ranger Limited (2020), con más dispositivos de seguridad (leer crítica).

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VIDEO: Choque de Alberto Crescenti (17/04/2020)

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entrevista al conductor del ano 2020 alberto crescenti la seguridad en los autos tiene que venir de serie 4 Pilotos de la pandemia. Cómo trabajan los choferes de las ambulancias del SAME. Leer nota.

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