Es el sucesor del ThrustSSC, y está llamado a convertirse en el coche más rápido de la historia de la humanidad. Romperá la barrera del sonido e irá mucho más allá, acariciando los 1.600 km/h. En 2018, el proyecto estaba quebrado… pero un empresario llamado Ian Warhurst lo ha resucitado y le ha dado un giro ecológico.

Este no es un usado cualquiera, el Bloodhound busca ser el vehículo rodante más rápido del mundo

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