<![CDATA[

En medio de una de las mayores crisis en la historia del turismo, el Grupo Hotelero Santa Fe ve una oportunidad en el segmento de ‘ultra lujo’. Con suites de 80 metros cuadrados, campos de golf y boutiques, la firma hotelera busca atraer a un turista premium en mercados claves pero incipientes. La compañía ha dado el primer paso en esta estrategia con la apertura de un complejo de la marca SLS –del grupo hotelero SBE– en Cancún, en el que fungirá como operador. También buscará expandirse a través de desarrollos propios en regiones que se están evaluando, entre las que ya suenan Tulum, Riviera Maya y Riviera Nayarit, e incluso otros que apenas se abren paso en este mercado, como Zihuatanejo. “Estos polos turísticos atienden a un cliente al que le gustan las zonas exclusivas, donde se puedan realizar inversiones de alto calibre”, afirma Francisco Medina Elizalde, CEO de Grupo Hotelero Santa Fe. “Dentro de lo que estamos viviendo, el segmento de súper lujo es algo que ha sido lo menos dañado dentro de lo que es la demanda y el desarrollo de este tipo de productos”.

Sol y playa

Aunque la compañía –como todo el sector hotelero– afronta adversidades como las restricciones de emisores clave como Estados Unidos y Canadá, espera que la reactivación de este tipo de viajeros ocurra de manera rápida que la del viajero low cost . A ello responde la planeación de desarrollos de esta categoría para una apertura en un par de años. El directivo asegura que parte de la tendencia orientada al segmento de lujo responde al conocimiento del mercado que tiene el presidente de la compañía, Carlos Ancira, quien, a través de Strategic Hotel Capital, tuvo a su cargo complejos emblemáticos como el Four Seasons de la Ciudad de México. Además, el grupo administra marcas como Hyatt, Hilton y Marriott, que se suman a Ibis y su marca propia, Krystal. Al prometedor panorama para los destinos de lujo en los siguientes años se suma la ambición de la compañía de crecer en el segmento de playa. Con 58% del portafolio en este tipo de destinos –que ha ido ganando terreno con la marca Krystal–, la empresa busca crecer en un segmento que, además de resiliente, es rentable. “Para este nivel de productos, los desarrollos son en terrenos exclusivos, caros. A la hora de hacer la inversión, el nivel total de inversión va de 300,000 a 500,000 dólares la llave. Pero las tarifas comienzan en 330 dólares y hacia delante”, afirma el directivo. Con este nivel de tarifas, a ocupaciones de entre 60% y 70%, los niveles de retorno de inversión son de alrededor de 10% en dólares, siendo un índice atractivo para los inversionistas, asegura Medina Elizalde. Para poner en marcha esta fórmula, la compañía parte de un aumento de capital de 500 millones de dólares que fue aprobado por sus accionistas el pasado octubre, a través de la emisión de 125 millones de acciones. “Estos recursos principalmente serán destinados para buscar oportunidades en destinos estratégicos”, dice. Para este año, el grupo sólo tiene proyectada la apertura del complejo SLS en Cancún, aunque está cerca de finalizar un complejo Hyatt Regency en Insurgentes, en la Ciudad de México –de 250 habitaciones– y recién inició la construcción del Breathless Tulum Resort & Spa en Tulum. De los 24 complejos que la compañía tenía en operación al cierre del tercer trimestre de 2020, siete eran de categoría Gran Turismo, de los cuales tres eran propiedad del grupo al 100%.

]]> Expansión MX