la pandemia llevara a los privados a replantear sus metas de produccion de crudo<![CDATA[

La industria petrolera a nivel mundial se ha visto impactada por los estragos de la pandemia de coronavirus, y los productores de crudo mexicanos no son la excepción. La emergencia sanitaria sorprendió a la industria con una disminución constante en la demanda de hidrocarburos y una baja histórica en los precios internacionales del petróleo, que incluso llevó a la mezcla mexicana a tocar un valor negativo en abril pasado, algo que no había sucedido antes. Las compañías privadas mexicanas que se dedican a la extracción de crudo –como resultado de las rondas petroleras, las migraciones de contratos y las asociaciones con Pemex– deberán replantear sus metas de producción de petróleo para verificar si los objetivos son factibles en los plazos antes anunciados, dice Merlín Cochran, director de la Asociación Mexicana de Empresas de Hidrocarburos (Amexhi). “Estamos revisando las prospectivas y justamente queremos ver si podemos actualizar este número (de producción), esto es una discusión que se tiene todavía al interior porque el impacto de la Covid-19 ciertamente ha hecho que el potencial de producción se empuje un poquito en el tiempo”, afirma.

Las compañías privadas tienen como meta terminar este año con una producción de 75,000 barriles al día. Pero la Amexhi aún no sabe si podrán lograr el objetivo. La última información de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) revela que en septiembre pasado los participantes privados del mercado alcanzaron una producción de 56,930 barriles diarios. Cochran aún no tiene una cifra lista sobre cómo podrían moverse las metas de las compañías representadas por Amexhi. El organismo podría tener una nueva expectativa de producción a finales de este mes. Para este año, algunas compañías ganadoras de contratos de las rondas petroleras esperaban comenzar con la producción de crudo, pero esto no fue posible. Es el caso del consorcio conformado por Petrobal y Fieldwood, que estimaba reportar hasta 20,000 barriles de petróleo diario este año, pero que hasta ahora no ha iniciado producción. Hasta junio pasado la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), el regulador del sector y el encargado de dar seguimiento a las rondas petroleras, había recibido 18 solicitudes de compañías –como Jaguar Exploración y Producción y Renaissance– para modificar sus planes o solicitar una prórroga debido a la pandemia de coronavirus. En cambio, otras compañías como Hokchi Energy comenzaron producción este año, pese a la emergencia sanitaria. Apenas hace unos días la empresa arrancó producción en aguas someras del Golfo de México. Para 2024 las empresas privadas se han comprometido con el gobierno federal a producir 280,000 barriles diarios y en 2027 a reportar medio millón de barriles al día, pero la Amexhi aún se encuentra evaluando si esta cifra deberá de ser modificada. “Cuando hablamos de medio millón de barriles potenciales en México, eso sigue estando ahí, el tema es que tanto se pospondría en el tiempo esto o no derivado del impacto del Covid que seguimos viviendo (…). Esperaría que no hubiera tanto empuje en los tiempos”, explica Cochran.

El sector a nivel internacional también ha tenido un fuerte impacto en su fuerza de trabajo, gigantes petroleros como Shell y BP han anunciado despidos masivos. La industria mexicana podría no ser la excepción, pero hasta ahora la Amexhi no cuenta con un cálculo del impacto en este rubro, aunque Cochran estima que el impacto podría ser menor que en otros países, debido a los compromisos contractuales que han adquirido las empresas con anterioridad. Los privados no son los únicos que deberán reducir sus metas o no alcanzarán los objetivos planteados para este año. La petrolera nacional Pemex pretendía terminar 2020 con una producción de 1.9 millones de barriles diarios, pero los últimos datos a septiembre indican que la compañía está muy lejos de alcanzar su meta, pues en el noveno mes del año reportó 1.624 millones de barriles al día. La compañía estatal aún no ha hecho un pronunciamiento sobre cómo se podrán ver afectadas sus expectativas de producción a largo plazo. Pero en un documento de presidencia de julio pasado, la administración federal planteó para 2024 –al final del sexenio de López Obrador– una producción de 2.2 millones de barriles, desde los 2.6 millones de barriles que se fijaron como meta al inicio del actual gobierno.

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