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El optimismo de la actual administración federal por devolver a la petrolera estatal Pemex a niveles de producción no vistos desde hace más de una década parece estar desvaneciéndose y con ello sus ambiciosos objetivos fijados en los primeros meses del sexenio. Durante los dos últimos años, la petrolera estatal ha ajustado de manera recurrente sus metas alejándose cada vez más de una de las principales promesas presidenciales. El último ajuste se dio a conocer este jueves: hacia 2024, el último año del actual sexenio, la producción de Pemex no rebasará los 2 millones de barriles al día.

El presidente Andrés Manuel López Obrador mencionó esta nueva meta como parte de su discurso de conmemoración de la Expropiación Petrolera, en el que prometió que el gobierno federal no dejará de apoyar a Pemex y que limitará la extracción de crudo por respeto a las siguientes generaciones, un argumento que no había sido mencionado hasta hoy. “Esta nueva política significa no extraer más petróleo que el indispensable para cubrir la demanda de combustibles del mercado interno, en términos cuantitativos esto significa que durante todo nuestro mandato no sacaremos del subsuelo más de 2 millones de barriles diarios. Con esta producción moderada cumpliremos el compromiso de reponer, y esa es la norma, el 100% de las reservas probadas. De esta forma evitaremos el uso excesivo de combustibles fósiles. Seguiremos actuando de manera responsable y no se afectará la herencia de nuevas generaciones”, ha dicho este jueves. Hasta ahora el presidente no había hecho mención sobre limitar el uso de combustibles fósiles, lo que podría dar los primeros indicios de un cambio en la estrategia energética. Aunque la política que ha impulsado hasta ahora se ha basado prácticamente en incrementar su utilización, sobre todo en actividades como la generación eléctrica. Los 2 millones de barriles diarios, ha dicho, serán suficientes para cubrir la demanda interna y dejar de enviar crudo al extranjero, a pesar de que esta última es una de las principales fuentes de ingresos del arca pública. La nueva meta marca un cambio profundo en los objetivos de la administración, que desde un inicio enmarcó a las estatales Pemex y CFE en el centro de su política energética. Y es que el objetivo anunciado hoy marca una baja de casi 700,000 barriles en comparación con la cifra marcada en el plan de negocios de la petrolera. En este documento la previsión de la compañía era producir 2,697,000 barriles diarios hacia 2024. El nuevo estimado resulta casi 26% menor al mejor pronóstico de la petrolera. La Secretaría de Hacienda ya había comenzado a ser más precavida con sus pronósticos y en su último presupuesto de egresos colocó como meta una producción de 2.27 millones de barriles hacia 2024, con una baja sustancial en las ventas al extranjero. Y, de cumplirse, la nueva cifra llevaría a la estatal Pemex a niveles de producción de 2016. El anterior objetivo –de 2.6 millones de barriles diarios– implicaba devolver a Pemex a cifras no vistas desde 2008, antes de que comenzó la profunda caída en la producción, a la que hasta ahora no se le ha dado revés.

Pero esta no es la primera vez que el gobierno federal cambia su estimado. A lo largo de los dos últimos años ha modificado la cifra en varias ocasiones, aunque los primeros meses de la administración su estimación fluctuaba entre los 2.6 y los 2.4 millones de barriles diarios hacia el último año del sexenio. Ya en julio pasado se dio el primer recorte de manera más formal. En un memorándum a los reguladores del mercado energético –que fungió como el primer indicio de los cambios legales vistos hasta ahora–, el presidente fijó como meta de producción para Pemex en 2.2. millones de barriles diarios. Hasta hoy, la administración de Pemex no ha podido cumplir ninguno de sus objetivos de producción. Como ejemplo, Octavio Romero Oropeza fijó como meta concluir 2020 con 1.9 millones de barriles, pero la compañía cerró el año en 1,650,000. La baja producción del año pasado se vio influenciada por una serie de factores externos, principalmente por la baja demanda de hidrocarburos generada por la pandemia y por la disminución histórica de los precios de la mezcla mexicana, que incluso tocó valores negativos en abril. Pero desde antes, los especialistas del sector y las calificadoras ya desconfiaban de las metas anunciadas, debido al bajo presupuesto que ha destinado Pemex a su división de extracción y producción –que bajó aún más con la pandemia– y al cese de las rondas petroleras. Consultoras como IPD Latin America, Welligence e IHS Markit calculan que la compañía estatal finalizará el sexenio con una producción de entre 1.1 y 1.6 millones de barriles para el final del sexenio del presidente López Obrador , de acuerdo con estimaciones compartidas a Expansión hace algunos meses. La petrolera nacional ha basado su estrategia en el aprovechamiento de campos maduros y en la puesta en marcha de 20 nuevos campos prioritarios, que hasta ahora no han dado los resultados prometidos por la administración.

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