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La legalización de la marihuana en México está en espera, después de que los Senadores hicieron público que preferían llevar la discusión y análisis de la ley durante el próximo periodo de sesiones que inicia en septiembre. A pesar de que este lapso pudiera ser una oportunidad para que se afinen y desaten algunos de los nudos de la ley que, de acuerdo con los especialistas consultados por Expansión, atorarían el desarrollo de una industria que tiene un potencial para alcanzar un valor de mercado de 5,000 millones de pesos. Empresarios y organizaciones del sector han manifestado que algunos artículos de la ley no consideran la diferencia entre cáñamo y cannabis. El primero contiene menos de 1% de THC, que es el componente psicoactivo de la planta, lo que significa que no provoca ningún efecto en el sistema nervioso. La marihuana sí contiene niveles altos de THC y también tiene algunas propiedades medicinales que ya se emplean en medicamentos para tratar enfermedades como la epilepsia.

El otro lado de la moneda

Hacer esta diferenciación entre la cannabis y la mariguana es fundamental para que pueda detonarse el potencial de la industria. Es a partir de este insumo que pueden desarrollarse biocombustibles, cosméticos y suplementos alimenticios, como los que ya están en el mercado y que cuentan con la autorización de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). “Es bueno (que se discuta en septiembre) en tanto se haga un perfeccionamiento de los conceptos técnicos, de los planteamientos en su generalidad y se busquen las figuras idóneas para esta regularización porque falta de claridad de estas reglas va a llevar a un avance muy lento de productividad en el objetivo, que es activar la industria como una fuente de diversificada de financiamiento sumamente importante para el país”, comenta Eda Martínez Pazarán, presidenta del Consejo Mexicano de Cannabis y Cáñamo. Pazarán añade qué los puntos sustanciales que se deben afinar tiene que ver con el regulador de la naciente industria del cannabis, dado que aún buscan que se cree el Instituto Mexicano de la Cannabis, como consideraba la propuesta original, quien se encargaría de otorgar permisos para los productos que se crean a partir del cáñamo. La Comisión Nacional Contra las Adicciones (CONADI) se encargará de emitir las licencias de compra y venta, cuando el cáñamo no tiene componentes psicoactivos, ya que sus usos no están relacionados con temas de salud, sino industriales. La especialista considera que cuando los legisladores logren un acuerdo respecto a quién debe ser el regulador que emita las reglas para la industria habrá un avance, dado que no dejarían fuera ninguna de las licencias involucradas en la cadena de suministro, como serían las de producción de la planta. “Poco se ha volteado a ver lo que es el cáñamo y su industria. Ya hemos hablado anteriormente lo que puede significar en el desarrollo de esta y no se ha considerado al sector primario. Seguimos sin una definición clara respecto al cáñamo, que no tiene psicoactivo”, puntualiza. El aplazamiento para legalizar el cannabis también tiene un lado oscuro. Expertos coinciden en que postergar la legalización del cannabis pone freno a México como una de las potencias en la industria, que está en desarrollo en Estados Unidos y Canadá.

Directivos del Consejo Cannábico Nacional (CNN) compartieron en un posicionamiento que postergar la discusión deja a México sin una regulación para el cannabis industrial. El cannabis medicinal y su reglamento recién publicado “forma parte de un sistema que criminaliza y trata a los ciudadanos como menores de edad”. Jiangsu Wongpec, presidente de la Alianza Latinoamericana de la Cannabis (Alcann) y director general de CannaLife, empresa que comercializa productos con CBD, declara que es mejor aprobar la ley como está, dado que esta es perfectible y puede corregirse conforme se avance en la implementación a dejar a la industria sin reglas claras. “Con este tema todos los ojos del mundo están puestos en México desde enero, porque el país tiene las mejores condiciones para producir y ser una industria con mucho peso. La oportunidad se está yendo, pero todavía estamos a tiempo de recuperarla”, declara. El reglamento para el uso medicinal del cannabis, que se publicó el 12 de enero, trata aspectos relacionados con la regulación, control, fomento y vigilancia sanitaria del cannabis como materia prima, sus derivados farmacológicos y los medicamentos, sin embargo, las reglas para el uso medicinal, no fue claro en relación con gracias a cosméticos y a suplementos. Los expertos coinciden en que aplazar la discusión del dictamen y considerar el desarrollo de estos productos como farmacéuticos y endurecer las medidas para la compra y venta de productos, se fortalecen los mercados gris, es decir, que se comercializarían diversos productos de cannabis sin que estos estén autorizados por las autoridades de salud. “La ley está dejando que mercado se haga grande y más adelante va a ser más difícil ponerlo en orden y traerlo a una reglamentación. Entonces. No deberían repasar hasta dejar pasar esta oportunidad que tienen en las manos”, dice Wonpeg. Por ahora, los senadores deben solicitar a la Suprema Corte de Justicia una prórroga para la aprobación de la ley, dado que fue el poder judicial el que determinó el plazo para la misma, que vence el último día de este mes. “No me cabe duda que hay una voluntad política y legislativa de querer hacer bien las cosas, pero la intención a veces no alcanza porque debe estar acompañada con la gente que verdaderamente es experta, con los organismos o entidades que pueden aportar claridad a la discusión”, declara Eda Pazarán.

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