los restauranteros ven insuficientes las medidas de apertura <![CDATA[

Los restaurantes de la Ciudad de México volverán a encender las hornillas y abrir sus puertas después de una semana de protestas por parte de los empresarios y trabajadores. Lo harán con nuevas normas para evitar las aglomeraciones y los contagios de COVID-19, que tienen a la capital del país en color rojo del semáforo epidemiológico desde hace un mes. Sin embargo, esto solo mantendrá al sector con respirador. Autoridades locales y la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) acordaron que a partir del 18 de enero los establecimientos pueden abrir sus áreas de terraza y los que no cuenten con estos espacios podrán adaptar otras zonas como estacionamientos o las banquetas. Manolo Ablanedo, director de comunicacion y marketing de Grupo Fishers y vocero del movimiento #AbrimosOMorimos, cuenta que tras las movilizaciones que iniciaron la semana pasada ahora adecuan sus instalaciones para abrir al aire libre.

En el caso de Fisher’s, Ablanedo detalla que en algunos casos, como el como el de su sucursal en la colonia Polanco, adecuarán estacionamientos para colocar cuatro o cinco mesas. En otras unidades se usarán azoteas o quitarán vidrios para habilitar terrazas “Toda la industria tenemos que usar nuestra imaginación y echar a andar ideas para poner una mesa más. Hay que ingeniárnolas para sacar las ganas y respetar los protocolos y lineamientos para esta nueva normalidad”, declara. Sin embargo, los restauranteros señalan que estas nuevas medidas son insuficientes para garantizar que se obtengan recursos y los empresarios se recuperen de las pérdidas causadas por la pandemia. “Esto es como oxígeno que te permite sobrevivir, pero no es todavía para hablar de una recuperación, de un incremento o de resarcir pérdidas. Todavía falta muchísimo tiempo para que esto suceda. Pasarán años”, declara Francisco Fernández, presidente de la Canirac. Fernández apunta que el acuerdo no es el ideal, pero lo califica como una puerta que se abre y permitirá reiniciar operaciones y que el personal regrese a sus labores. Además les otorga certidumbre al sector. Para ello, los empresarios mantienen conversaciones con las autoridades de las alcaldías para que aquellos que no cuentan con áreas abiertas puedan colocar algunas mesas en banquetas o camellones de forma ordenada y con las medidas de seguridad para evitar contagios. “Así no aguantamos más de dos semanas, es oxígeno nada más. Necesitamos avanzar, quedamos con las autoridades que cada miércoles nos reuniremos para ver la curva e ir tomando decisiones, pensando en la salud, pero sin descuidar la economía. Si no, será otra pandemia que tendremos que enfrentar “, dijo el director de Grupo Fisher’s. Tras el segundo cierre de los restaurantes por la contingencia, los empresarios del sector enviaron una carta en la que solicitaron a las autoridades ser considerados como una actividad esencial para poder reiniciar sus trabajos y así evitar cierres definitivos y pérdidas de las plazas de trabajo. Al respecto, el presidente de Canirac declaró que antes de la crisis sanitaria empleaban a 2 millones de personas formales y 3 millones de informales, de los cuales se han cerrado 20% de las plazas del trabajo del sector, entre empleos formales e informales. Además de la Ciudad de México, los restauranteros han logrado acuerdos con los diferentes gobiernos, los cuales se adaptan a la situación particular que se vive en cada entidad. Estos acuerdos, que en algunas entidades con menos contagios en el país permiten que los restaurantes de todos los tamaños abran sus cortinas, ha impedido un mayor impacto en las ventas del sector.

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