nissan invierte para renovar sus plantas en mexico pese a la pandemia <![CDATA[

Don’t stop me now… El título de la popular canción de Queen podría definir el momento por el que atraviesa la filial mexicana de Nissan. La marca japonesa cerró 2020 con un incremento en su participación de mercado, con una oferta de producto renovada y con un plan de inversiones millonarias para modernizar sus tres plantas mexicanas, que desde el último trimestre de 2019 asciende a 642 millones de dólares. Esta renovación ocurre en un momento en el que los fabricantes de vehículos están reduciendo su capacidad instalada global a fin de volverse más eficientes y rentables. A mediados de 2020, el corporativo global de Nissan anunció el cierre de plantas en España e Indonesia, mientras que la semana pasada Ford anunció el cierre de tres plantas en Brasil.

La filial mexicana ocupa una posición relevante dentro de la corporación, tanto por el volumen de producción, como por el de ventas (la marca vende en México el doble que en Canadá y la mitad de lo que vende en toda Europa). Nissan se posicionó como la marca más vendida en México en medio de la crisis económica de 2009, gracias a una estrategia que incluía modelos de producción local, como el Tsuru y la pickup ‘Estaquita’, que eran asequibles, duraderos y con un bajo costo de mantenimiento. Una década después, el ‘Hecho en México’ genera más del 90% de las ventas de Nissan en el país. “Gran parte de los modelos que producimos en nuestras plantas de Aguascalientes y Morelos se quedan en México. Por ejemplo, el 80% de la producción de (la pickup) Frontier es para consumo local”, dice Gerardo Fernández, director senior de ventas de Nissan en México. “El que nuestros modelos más vendidos se fabriquen en el país nos permite responder rápidamente a las necesidades del mercado”, añade. Pero en medio de un endurecimiento de las regulaciones locales sobre los elementos de seguridad mínimos que deben tener los vehículos y de una evolución global de la marca hacia la electrificación y la conducción autónoma, Nissan anunció a mediados de 2019 la renovación del 60% de su portafolio de vehículos en los siguientes dos años. Desde entonces, Nissan ha renovado los sedanes Altima, Maxima, además de los modelos de manufactura local Sentra, Versa, Frontier, March y Kicks. Estos últimos cinco son los ‘best sellers’ de la marca, en tanto que generan 92% de las ventas de la marca en el mercado mexicano, según datos de Inegi. La inversión más reciente fue la anunciada esta semana por el fabricante, de 27.3 millones de dólares, para ajustar una de sus plantas de Aguascalientes (A1), donde se produce el hatchback subcompacto March y el SUV Kicks. A finales de 2020, la compañía también invirtió 93.3 millones en la planta de Morelos (CIVAC) para arrancar la producción de la nueva generación de la pickup Frontier, cuyas versiones de trabajo se comercializan bajo la placa NP300. Meses antes, Nissan desembolsó 244 millones de dólares para arrancar la producción de la nueva generación de su sedán compacto Sentra en otra planta en Aguascalientes (A2). La mayor parte del dinero, el 74%, se destinó al desarrollo y producción de la nueva generación del motor, mientras que el 26% se destinó al acondicionamiento de la línea de producción.

A finales de 2019, el fabricante japonés invirtió 278 millones de dólares en la planta de Aguascalientes (A1) para arrancar la producción del Versa renovado, un sedán compacto que se ha posicionado como el “nuevo favorito” de los taxistas, especialmente de aquellos afiliados a alguna aplicación de transporte privado. La renovación de los cinco modelos, que también se exportan a Norteamérica, además impulsó inversiones de medio centenar de proveedores. Algunos abrieron nuevas plantas, mientras que otros ampliaron sus operaciones impulsados por el nuevo T-MEC, que eleva el porcentaje de componentes regionales que deben tener los autos que se producen para ser comercializados en la región.

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