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Este artículo está elaborado por Metrics, una empresa de ciencia de datos aplicados a la comunicación estratégica. El 17 de octubre de 2019, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, anunció la construcción del aeropuerto General Felipe Ángeles, conocido popularmente como el Aeropuerto de Santa Lucía, ya que se encuentra ubicado en el municipio que lleva su nombre en el Estado de México. Como era de esperar, los medios, los líderes de opinión y la opinión pública se metieron a la conversación.

Los usuarios más interesados por el tema se ubicaron en el Estado de México, Hidalgo, Ciudad de México, Morelos y Guerrero. La discusión en estos estados se enfocó alrededor del desarrollo económico y el empleo que podría traer a su estado. Sin embargo, unos meses después del anuncio llegó la pandemia de COVID-19, que puso presión a todos los proyectos del gobierno, no solo el aeropuerto. Haciendo un análisis más profundo de los aspectos positivos y negativos en las opiniones sobre el gobierno federal, se puede decir que la audiencia digital está dividida en tres principales audiencias: sistémicos, que apoyan casi cualquier acción del gobierno y representan el 30% de la audiencia; anti sistémicos, que van a rechazar cualquier acción del gobierno y también representan el 30% de la audiencia; y el restante 40%, que es más observador que activo y solo se pronuncia en situaciones extraordinarias. El cambio en la actitud de la opinión pública hacia el megaproyecto pasó de más de un 70% positivo, antes del COVID-19, a casi el 65% negativo, después del coronavirus. A sus detractores naturales, se sumaron observadores que sintieron la necesidad de activarse. Esto estuvo principalmente motivado porque, en su opinión, el gobierno no actuó suficientemente rápido con respecto la pandemia y continuó priorizando proyectos como el aeropuerto por encima de temas relacionados con el impacto de la crisis sanitaria.

Antes de la pandemia, los usuarios felicitaban a López Obrador por los trabajos de supervisión, la capacidad que presumía de los contratistas designados para la construcción, incluyendo al Ejército, y la forma en la que se logró sobreponer al alud de amparos que tuvieron que atender para iniciar la construcción. En lo que respecta a los temas negativos, el grupo anti sistémico atacaba otros proyectos como el Tren Maya, la imposición de Santa Lucía para el nuevo proyecto del aeropuerto, la falta de priorización del gobierno y la cancelación del llamado Aeropuerto de Texcoco. Uno de los stakeholders con mejor reputación, al menos en ese momento, era el Ejército Mexicano. Históricamente, esa institución ha tenido muy buena notoriedad entre la población de México, así es que el sentido de copropiedad del proyecto, entre el Ejecutivo y el Ejército, heredó esa buena reputación al aeropuerto internacional General Felipe Ángeles. Pero las circunstancias cambiaron esto. Después del COVID-19, muchos activistas digitales se dieron a la tarea de denunciar la falta de sensibilidad al continuar con el proyecto a pesar de la mala situación económica del país, aunado a la falta de respaldo de las propias aerolíneas. Aunque el volumen de discusión es claramente menor que en el periodo de antes de la pandemia, los usuarios sistémicos no se prestaron para defender al presidente y su proyecto prioritario, y eso generó un vacío de información que llenaron los detractores de Andrés Manuel López Obrador. Una de las cuestiones que más afectan estos tipos de proyectos en medios digitales es la falta de cumplimiento. En el caso del aeropuerto, si no se cumplen las promesas relacionadas con el proyecto, sin duda aumentará la presión al gobierno y a los principales actores que participan.

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