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¿Y vivieron felices para siempre? La historia de la reapertura de las plantas armadoras de vehículos en medio de la pandemia de coronavirus no ha tenido precisamente un final de cuento de hadas. Con varios países viviendo sus segundas y terceras olas de contagio, y nuevas restricciones surgiendo a cada momento, el sector intenta restablecer los inventarios de vehículos. Los retrasos en la producción y las interrupciones de la cadena de suministro han obstaculizado el montaje y la entrega de vehículos nuevos, lo que ha provocado una escasez de inventario. Los concesionarios de Hyundai, por ejemplo, mantienen un inventario limitado de coches. “La planta de India, de donde traemos a nuestros dos modelos de mayor volumen (Creta y Grand i10), ya está operando pero nosotros aún mantenemos inventarios limitados”, dijo a principios de noviembre Claudia Márquez, CEO de Hyundai Motors México. ¿Cómo llegamos aquí? Los problemas comenzaron en febrero, cuando la producción de componentes de Asia se vio interrumpida por el aumento de casos de coronavirus. La situación se agravó cuando las plantas de Europa también tuvieron que cerrar en medio de una explosión de casos. Cuando el virus llegó a Norteamérica, la fabricación de automóviles se detuvo completamente, a finales de marzo.

Tres meses después, la producción comenzó a reactivarse, pero desde entonces no ha vuelto a su capacidad total. Los volúmenes desde Asia y Europa, tanto de vehículos como de autopartes, aún tienen que recuperarse por completo de los cierres de plantas durante la primavera, mientras que en Norteamérica han surgido nuevas alertas de paros de producción por escasez de componentes ante nuevas restricciones por incrementos de casos en algunas ciudades. En México, el regreso de Chihuahua al semáforo rojo prendió nuevamente las alertas de las plantas de vehículos en Norteamérica que dependen del suministro de componentes producidos en la entidad. En la capital del estado, por ejemplo, está una planta de Ford que abastece de motorizaciones a gasolina y diésel a varios complejos de Estados Unidos. A lo largo de la frontera se extiende un cinturón maquilador que abastece de piezas a otros proveedores nivel 1, o Tier 1, o directamente a las plantas armadoras de la región. Arneses, cubiertas de asientos y componentes electrónicos, cruzan diariamente la frontera con destino a fábricas de Estados Unidos. Tras el regreso al semáforo rojo, las plantas de autopartes tienen permiso de operar de lunes a viernes, al 60% de su capacidad instalada. Los organismo gremiales han tratado de negociar con la entidad que las plantas puedan abrir también los sábados y operar al 80% de su capacidad. “En las últimas semanas, hemos recibido varias alertas de plantas en Estados Unidos por el desabasto de componentes. Nosotros mantenemos una comunicación permanente con las asociaciones hermanas de Estados Unidos y de Canadá. Al menos una vez a la semana tenemos una reunión con ellos”, dijo en entrevista José Zozaya, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz. A principios de noviembre, General Motors detuvo la producción del Chevrolet Corvette durante un par de días, después de que las nuevas restricciones por coronavirus interrumpieron la cadena de suministro en México. El portavoz de General Motors, David Barnas, dijo que Bowling Green Assembly, en Kentucky, estaría cerrada del miércoles 11 al viernes 13 debido a la interrupción del suministro. “Estamos en constante comunicación con el gobierno de Chihuahua para evitar afectaciones graves a la cadena de suministro regional. Sabemos que el gobierno estatal está diseñando una certificación que permitiría a las empresas que operan en la entidad puedan incrementar su producción”, dijo Zozaya.

A medida que se agotaron las existencias, los fabricantes de automóviles y sus cadenas de suministro no han podido satisfacer la demanda continua, lo que expone fallas estructurales en una industria que no volverá a la normalidad en el corto plazo. Nuevas interrupciones prolongadas por la pandemia son posibilidades reales. “Chihuahua es el único estado que ahora tenemos detectado como un foco rojo para el sector pero estamos monitoreando constantemente porque en cualquier momento pueden brincar otros por el repunte de casos que ha habido”, dijo Zozaya. Incluso si una vacuna llega pronto, no hay garantía de cuán efectiva será o cuán rápido se puede extender a las masas.

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