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Hace seis años, la cadena de autoservicios Walmart celebraba que más del 50% de la electricidad que utiliza proviene de fuentes renovables, específicamente de una central hidroeléctrica en Veracruz y tres plantas eólicas en Oaxaca. Hoy, una de estas centrales llegó a la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador. El presidente aseguró que Bimbo y Walmart se han amparado para detener los cambios hechos al mercado eléctrico, pero ninguno de los dos nombres aparecen en las listas de amparos presentados ante los jueces especializados en competencia. Sin embargo, la principal cadena de tiendas de autoservicio en el país tiene una estrecha relación con una de las primeras compañías que ha logrado detener las últimas modificaciones hechas al mercado eléctrico.

La cadena es el principal socio consumidor de una central ubicada en Santo Domingo Ingenio, Oaxaca, propiedad de Eoliatec del Pacífico, la empresa que, además de Zuma Energía, consiguió este viernes una suspensión definitiva para detener la entrada en marcha de la reforma a Ley de la Industria Eléctrica, el principal instrumento legal que ha lanzado la administración federal para fortalecer a la estatal CFE. La transnacional es el principal socio –una figura que no implica una participación económica– de la planta eólica, al demandar cerca del 63% de la capacidad de la planta que funciona a base de viento, de acuerdo con datos contenidos en resoluciones de la Comisión Reguladora de Energía (CRE). Eoliatec del Pacífico, la compañía que interpuso el recurso un día después de que la reforma a la LIE fue publicada, es a su vez propiedad de la japonesa Mitsui y la francesa EDF Energies Nouvelles. La cadena de tiendas es uno de los principales clientes de centrales de autoabasto, una figura creada al inicio de los 90 y que ha sido criticada frecuentemente por la actual administración. El gigante estadounidense no solo está relacionado con Eoliatec del Pacífico. La compañía también se encuentra entre los clientes principales de otras empresas de generación renovable que funcionan bajo la figura de autoabasto, como Eoliatec del Istmo. Walmart fue consultada, pero hasta la publicación de esta nota no emitió comentarios. La panificadora Bimbo también es socia de una compañía que ha pedido ser amparada ante los cambios y que el miércoles pasado recibió una suspensión provisional de las medidas. La compañía mexicana es socia consumidora de Desarrollo Eólicos Mexicanos (Demex) –una filial de Renovalia Energy de España– en el parque eólico Piedra Larga, en Oaxaca y que también funciona bajo la figura de autoabasto, de acuerdo con resoluciones públicas del regulador del mercado y anuncios hechos por la empresa. Las últimas modificaciones al mercado incluyen la revisión de los permisos de autoabasto otorgados en anteriores administraciones y una eventual cancelación de estos si el gobierno federal considera que no le son convenientes o constituyen un “fraude” a la ley. Esta tarde Bimbo emitió un comunicado en donde afirma que “paga en totalidad sus tarifas eléctricas conforme a la legislación aplicable en cada uno de los países que opera”, como respuesta a la acusación que hizo el presidente esta mañana, en la que aseguró que estas compañías obtienen grandes subsidios. La figura de autoabasto fue creada mucho antes de la emisión de la reforma energética. Su finalidad era incentivar la construcción de centrales renovables en el sur del país, una región con alto potencial de generación eléctrica o solar, pero en donde la estatal CFE no tenía el interés o el capital suficiente para desarrollar. Las grandes industrias, como la minera o compañías productoras de alimentos, se colocaron como los principales clientes de las centrales que utilizan la infraestructura de transmisión y distribución de la CFE como parte de los acuerdos hechos en la emisión de las autorizaciones y después de que las compañías construyeron infraestructura que después pasó a ser parte del Estado. Pero el gobierno ha acusado a estas centrales de generar pérdidas hasta por 8,000 millones de pesos anuales a la CFE –al hacer uso de su infraestructura– y a las empresas usuarias de pagar tarifas muy por debajo de los precios del mercado. Desde hace varios meses ha emprendido una serie de acciones para limitar su crecimiento, en mayo pasado elevó hasta en 800% las tarifas de transporte –conocidas como porteo– que pagan las empresas a la eléctrica estatal (una medida ante la que también se ampararon Bimbo y Walmart) y a finales del año pasado prohibió a las centrales adherir nuevos socios, es decir, vender su energía a nuevos consumidores. Y el siguiente paso, de concretarse la reforma a la ley, podría ser la cancelación de dichos permisos.

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